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Dime con quien andas... (Parte 2)

Por Luis Enrique Lopez León

Si tú deseas crecer intencionalmente, evalúa a las personas que te rodean. ¿Quiénes son esas cinco personas cuya proximidad contigo es mayor? ¿Le abonan a tu vida? Cómo dice Stephen Covey en Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, ¿Realizan depósitos o realizan retiros de tu cuenta espiritual? Si el balance es negativo, no tengas miedo de deshacerte de personas en tu vida. Es doloroso al principio pero a la larga trae solo beneficios.

Quizá, prescindir de personas en tu vida no sea el primer recurso al que debas acceder, primero, sería prudente que hablaras con claridad: «No estoy en plena comodidad con nuestra relación amistosa o de pareja — según sea el caso— y es momento de hacer algo para salvarla de ser posible, estoy dispuesto a dejar ciertas actitudes de mi parte, esperando que tú hagas lo mismo, de manera que ambos podamos vivir con libertad lo que nos une y manteniendo sobre todo, el respeto». Después de hacerlo, hay que actuar en consecuencia.

Si la respuesta al llamado es afirmativa, hay que cumplir el acuerdo, si es negativa o de evasión, también hay que cumplirlo. Quizá sea el momento de ir apartándonos de esa tierra no fértil para la semilla de nuestro propósito. Quisiera contarte situaciones particulares de mi vida sobre cómo me aparté de entornos que no eran propicios para mi propósito, pero ¡no es prudente! Mejor tú escribe tu historia de éxito en el pasado y planifica hacia el futuro, cómo habrás de sanear esas relaciones que requieren poner los puntos sobre las íes.

A continuación, te contaré una parábola de la Biblia. Disculpa de antemano, por involucrar mi fe en esto, pero si lo deseas, puedes adelantar esta parte, aunque sé que te interesará: Jesús salió de la casa donde estaba, fue a la orilla del Lago de Galilea, y allí se sentó para enseñar. Como mucha gente llegó a escucharlo, tuvo que subir a una barca y sentarse para enseñar desde allí. La gente permaneció de pie en la playa. Jesús les enseñó muchas cosas por medio de ejemplos y comparaciones.

Les puso esta comparación: «Un campesino salió a sembrar trigo. Mientras sembraba, algunas semillas cayeron en el camino. Poco después vinieron unos pájaros y se las comieron. Otras semillas cayeron en un terreno con muchas piedras y poca tierra. Allí pronto brotaron plantas de trigo, pues la tierra era poco profunda. Pero las plantas no vivieron mucho tiempo porque no tenían buenas raíces, y se quemaron cuando salió el sol.

Otras semillas cayeron entre espinos. Cuando los espinos crecieron, apretaron las espigas de trigo y no las dejaron crecer. Pero otras semillas cayeron en tierra buena y produjeron una cosecha muy buena. En algunos casos, las semillas sembradas produjeron espigas con cien semillas, otras produjeron espigas con sesenta semillas, y otras produjeron espigas con treinta semillas. Procura que tus semillas caigan sobre la tierra fértil, que se ve reflejado en tu entorno. Haz que cada intención de crecer, sea en tierra propicia.

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